La Vocación de la Patagonia

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Llevar actividades contaminantes a Puerto Natales. Mal negocio para Chile.

Al hablar de Puerto Natales evocamos uno de los lugares mejor conservados del planeta, su mar es abundante en ballenas, delfines, peces y crustáceos; en sus recónditos fiordos aún subsisten bosques intocados, allí los glaciares contienen una de las mayores reservas de agua dulce del planeta, además de ser la de mayor pureza. Sin duda un territorio privilegiado, donde además tenemos un destino turístico de nivel mundial cual es Torres del Paine: Parque Nacional, Reserva de la Biósfera y destino predilecto de chilenos y extranjeros.

Sin embargo, nos enteramos que las salmoneras quieren llevar su descuidada y sucia forma de hacer las cosas a los fiordos de la zona Leelo aquí. No digo que la salmonicultura sea una actividad sucia per se, sino me refiero a como se ha llevado adelante acá en Chile, “the chilean way”, simplemente depredar los territorios sin mirada de futuro, dejando una herencia de contaminación, suciedad y agotamiento en aquellos lugares donde se instalan, como es el caso de Puerto Montt y Chiloé donde esta acitividad que podría haber llevado prosperidad por largo tiempo, tras 30 años está de capa caída debido al mal manejo, cuyo punto cúlmine fué el vertimiento de miles de toneladas de salmones muertos al mar, lo que trajo una tremenda mortandad de especies marinas, y al parecer fué factor clave para una proliferación de marea roja como no se había visto.

Parece ser que lo único importante es ganar lo más posible, lo más rápido posible, y con la menor inversión posible. Y los costos, “paga moya” como decimos acá en Chile cuando nadie asume responsabilidad alguna. Antes de permitirles su expansión debiese haber mayores regulaciones. Paradójicamente a pesar de lo mal que han hecho las cosas, ahora van a por los fiordos de Magallanes, por los archipiélagos de Las Guaitecas y los Chonos en Aysén, por Tirúa en Arauco, por Cobquecura en Ñuble y quien sabe por cuantos lugares más, nadie los quiere en su territorio; y no se dan cuenta que si siguen así, en 30 años más ya no tendrán adonde ir.

Ahora la guinda de la torta para Puerto Natales la constituye la idea de explotar una mina de carbón a rajo abierto a 12 kilómetros de la ciudad Léelo aquí. ¿Instalar una actividad tan reconocidamente sucia y contaminante, en uno de los lugares mejor conservados del planeta? Suena demente.

¿Quien podría llamarle a esto desarrollo, progreso o algo por el estilo? La comunidad y el país no pueden permanecer impávidos ante este exabrupto. Debemos estar doblemente atentos, si no se respeta la vocación turística de Puerto Natales y de la Patagonia, ¿Que queda para el resto de Chile? A partir de ahora podemos esperar cualquier cosa.

Somos un país subdesarrollado porque nuestra mentalidad es subdesarrollada, punto. Si creemos que cuando el ingreso per cápita alcance cierta cifra como promedio anual pasaremos al desarrollo, es que estamos pensando con mentalidad subdesarrollada, eso es simplemente absurdo.

El turismo, actividad que debería ser prioritaria en esta zona (hasta ahora yo pensaba que lo era),  a diferencia de otras formas de explotación es de bajo impacto para el medio ambiente, genera más riqueza para aquellos que habitan los lugares donde se desarrolla y no tiene fecha de expiración como estos otros proyectos de corte extractivista y depredador… y a propósito una pregunta ¿Quién se hace cargo de los pasivos ambientales cuando uno de estos proyectos termina su vida útil? ¿Paga moya de nuevo?

Llamo a las autoridades a mirar por nuestro país, al cual dicen servir, y darle a los proyectos mirada de futuro, porque hasta ahora el lucro desenfrenado como motor del desarrollo no ha dado resultado.

03. diciembre 2016 por Mauricio Poo
Categorías: Responsabilidad Ambiental, Sociedad | Deja un comentario

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